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sábado, 15 de octubre de 2016

VII Encuentro Regional de Comunicadores Solidarios y IV Encuentro de Colectivos de Comunicación Juvenil

Esta iniciativa de los encuentros regionales de comunicadores solidarios se viene realizando desde el año 2008 en alianza con algunas entidades integrantes del Consejo Pedagógico de Economía Solidaria de las provincias del sur de Santander, tales como UNISANGIL/Centro de estudios de economía solidaria, FUNDACIÓN COOMULDESA, RESANDER. 

Algunos de los énfasis de los encuentros de años anteriores se han centrado en la economía solidaria, las líneas estratégicas de la radio comunitaria, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y su implementación, la comunicación para la paz y la educación social y financiera.
En los dos últimos años se ha vinculado la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias como entidad del Gobierno Nacional encargada de fomentar la economía solidaria en el territorio. SUMA 4C como aliado estratégico también se ha unido con este proceso.

El presente encuentro tiene como propósito principal identificar estrategias para el fortalecimiento de cultura de paz para la articulación de las empresas de economía solidaria y los medios de comunicación comunitaria y para mejorar las capacidades de negociación con los organismos estatales relacionados con el sector.

La articulación y la integración de los medios de comunicación comunitarios y las entidades del sector solidario se constituyen en un escenario propicio para contribuir el desarrollo humano en la región y la construcción de la paz y la convivencia.



sábado, 17 de octubre de 2015

Encuentro Nacional de Radios Comunitarias "Una Sola Radio, Una Sola Paz"

Por primera vez en Colombia, 400 periodistas comunitarios de todas las regiones se reunieron con la Unidad para las Víctimas en el evento “Expreso Esperanza: Una sola radio, una sola paz”, para debatir el papel de la prensa comunitaria en la reparación a las víctimas y la construcción de un mejor país. Los radialistas congregados en Santa Marta durante los días 15 y 16 de octubre representan a las emisoras que, desde hace varias semanas, vienen produciendo y emitiendo el programa “Expreso Esperanza”. 

El foro arrancó con las palabras vía Skype del maestro de periodistas Juan Gossaín, quien resaltó el poder de la verdad como paso fundamental para construir comunidad y, por tanto, el importante valor del periodismo local. Recordó que las investigaciones de la prensa comunitaria, aun en entornos riesgosos derivados del conflicto armado interno, pueden alimentar a la prensa nacional. Y les dejó un mensaje especial: “Ustedes, los periodistas comunitarios, son la nueva radio. Ayúdennos a construir un país mejor”. 

El Expreso Esperanza, una alianza de la sociedad civil y el Estado

Karen González, jefe de la Oficina Asesora de Comunicaciones de la Unidad para las Víctimas, explicó que la idea de este acuerdo nació en un encuentro con 150 periodistas comunitarios que tuvo lugar en Guarne (Antioquia) en 2013. Desde entonces, estos radialistas constituyeron grupos más sólidos de trabajo, se generaron ambientes de confianza y, dos años después, se gestó “un convenio inédito en Colombia, que permite llegar a más de ocho millones de personas”. 

Desde la Unidad para las Víctimas, se buscan dos objetivos principales. Por un lado, lograr una red de redes que lleve información a las víctimas y, con ella, herramientas para exigir su ciudadanía, menoscabada durante el conflicto armado. Por otro lado, fortalecer las capacidades de los periodistas que trabajan en estas radios para contribuir al desarrollo de políticas públicas, promoviendo cambios en la cultura y, por tanto, en la vida de las personas.

La pluralidad informativa y los contextos regionales

Resulta necesario prestar atención a los contextos económicos, sociales y políticos de las regiones y, en este sentido, Fernando Tibaduiza, representante legal de Resander, aseguró que “es una responsabilidad que la radio, la televisión y la prensa escrita comunitaria informemos con transparencia, para tener una Colombia “más digna y responsable para nuestros ciudadanos”. Por su parte, Catalina Ceballos, subgerente de radio de RTVC, hizo énfasis en la riqueza y diversidad regional que los medios públicos deben tener en cuenta. 

En representación de la radio universitaria, José Vicente Arizmendi, de la Universidad Javeriana, exploró los lazos que la unen con la comercial y la comunitaria. Además Marlon Prieto, director ejecutivo de SIPAZ, subrayó “la posibilidad de comunicar en territorio lo que se discute en La Habana”, como una manera de “aterrizar” los acuerdos y comenzar la construcción de paz en las regiones. En este sentido, Mauricio Beltrán, presidente de SIPAZ, hizo énfasis en la precaria situación que vive buena parte de la radio comunitaria. 

Además de abordar estos aspectos, Juan Fernando Giraldo, cofundador de la empresa Buho, reflexionó sobre el gran poder de impacto regional que poseen las emisoras comunitarias. Si bien su capacidad en términos cuantitativos es, en principio, menor a las comerciales, durante el debate se recordó que hay un aspecto cualitativo imprescindible: como dijo Juan Gossaín en su intervención, la radio comunitaria es y construye comunidad. 

La reparación colectiva a periodistas

“Las radios comunitarias son ese gran puente que transmite las ideas sociales que construyen identidad. Son en sus regiones la caja de resonancia de los históricamente excluidos, de los héroes cotidianos, de esas mujeres cabezas de diferentes frecuencias que cubren el territorio nacional”, expresó Carolina Albornoz, subdirectora de reparación colectiva de la Unidad para las Víctimas. 

Sin duda, no han sido ajenas a las consecuencias de la confrontación armada y la polarización que la retroalimenta. “Hemos reconocido que el periodismo comunitario ha sido injustamente victimizado en el marco del conflicto y, por ello, el gobierno nacional ha iniciado un proceso de reparación colectiva a los periodistas en el 2012”, agregó Albornoz. 

De esta manera, gracias a la agenda de trabajo que continúa este viernes, el aporte de los periodistas comunitarios servirá como “valioso insumo” a la construcción del “plan de reparación colectiva con enfoque comunitario y regional”, según indicó Albornoz.

El viaje de este Expreso Esperanza llegó al final de su primera jornada con las palabras de Sigifredo López, exdiputado del Valle secuestrado por la guerrilla de las FARC. El abogado relató su historia personal y el liderazgo que ha asumido como presidente de la Fundación de Víctimas de las FARC, antes de abordar el tema de la justicia y el perdón como elementos necesarios para profundizar en la construcción de una Colombia en paz, donde las generaciones venideras no sufran los hechos violentos que afectaron a más de siete millones de víctimas en el país. 



lunes, 7 de septiembre de 2015

Periódico El Tiempo Titula: Los Códigos que Protegieron a un Pueblo Durante la Guerra

“Nuestro remanso de paz”: así llamaban a su territorio los habitantes de El Encano, un corregimiento nariñense ubicado a 27 kilómetros de Pasto, antes de que el conflicto armado se instalara allí y trajera consigo el miedo y la muerte.

Entre el 2000 y el 2005, este poblado en donde conviven campesinos e indígenas quillacingas padeció la época más violenta de su historia. Sin embargo, gracias a la radio y el trabajo comunitario pudo resistir a las acciones de los grupos armados que llegaron a la zona.

En la madrugada del 18 de septiembre del 2000, miembros de la columna móvil Jacinto Matallana de las Farc se tomaron su casco urbano, en medio de la celebración del Día del Amor y la Amistad.

A las 12:45 a. m. comenzó el ataque contra la estación de Policía, el principal blanco del grupo guerrillero, según lo recuerda Alfonso Miramag. “Ellos (las Farc) empezaron a disparar por todos los lados, incluso desde una terraza cerca de donde estaba con mi familia. ‘Echaban plomo’ que daba miedo”.

Su casa quedaba cerca al comando y a una vivienda que servía de residencia para los policías. Vivía junto a su hija –en ese tiempo era una bebé–, su madre y sus hermanas.

Cuando comenzó la toma, los Miramag dormían. Los fuertes estallidos de los cilindros bomba y morteros disparados por las Farc los despertaron e hicieron desocupar el segundo piso de la casa, en busca de refugio. “Yo no sé de dónde saqué valor. Agarré a mi familia y nos fuimos hasta el primer piso arrastrándonos. Logré protegerlas… Fue una cosa horrible”, relata este campesino y comunicador social que actualmente tiene 47 años.

Una ráfaga de fusil se escuchó a las 4:45 a. m., luego, todo quedó en silencio. El caos había terminado. La estación y la residencia de los policías fueron reducidas a columnas y vigas. En las calles solo se veían escombros de las casas que resultaron afectadas por las explosiones, algunos carros quemados y los cuerpos de quienes murieron en medio del combate.

“Como a las seis de la mañana la gente comenzó a salir de donde se había refugiado. Con mi cuñado ayudamos a recoger los cadáveres. Nos tocó tapar y cargar muertos”, recuerda Miramag.

De esa forma, las Farc daban a entender que mandaban en El Encano. El ambiente en el corregimiento después de la toma fue de total restricción para realizar cualquier actividad. Inclusive, había que tener cuidado con quién y de qué se charlaba, pues tanto la guerrilla como los paramilitares –que también hicieron presencia en la zona– infiltraron gente entre la población.

Semanas atrás, Miramag y 17 campesinos más de las 18 veredas que componen el corregimiento fundaron el colectivo de comunicaciones Brisas de La Cocha, con la intención de crear la emisora comunitaria. Aún con el recuerdo fresco de esa triste madrugada y con miedo, se reunieron ocho días después del ataque guerrillero para sacar adelante la idea.

Las discusiones dentro del grupo ya no solo eran sobre cómo debía ir la parrilla de programación, qué música poner o cuáles serían las funciones de cada uno. Les preocupaba comunicar teniendo a dos grupos ilegales que vigilaban todo lo que hacían.

Sin embargo, y luego de recibir formación por parte de un experto sobre cómo hacer radio, en el 2001 la emisora salió al aire. Dentro de la programación diaria se emitían mensajes que invitaban a no ingresar a la guerrilla, defender el territorio y no abandonarlo. Además, el colectivo desarrolló un lenguaje para que ni las Farc ni los paramilitares se dieran cuenta de lo que decían.

“Era complicado hacer radio en ese entonces. Una palabra mal dicha ponía en riesgo la vida de alguno del grupo”, comenta Miramag, quien lideró y coordinó el proceso. “Fue ahí cuando dijimos: ‘Hagamos lo que podamos hacer, para no ser blancos de esa gente’ ”, agrega.

Fue así como también crearon un sistema de códigos, que solo comprendían los miembros de Brisas de La Cocha, basado en los objetos que tenían en la emisora. Por ejemplo, para hablar sobre secuestro, usaban la palabra ‘consola’. Entre ellos se preguntaban: “¿Le pasa algo a la consola? Si alguien decía que sí o que estaba fallando, es que existían problemas de secuestro”, explica Miramag.

Para referirse a la presencia de los grupos armados, utilizaban las marcas de los casetes: Sony eran los paramilitares y TDK, las Farc:

─“Bueno, ¿cómo están los casetes Sony?” ─preguntaba alguien del grupo.

Si la respuesta era ‘buenos’, los paramilitares estaban en una de las veredas acusando a la gente de guerrilleros y obligándolos a abandonar El Encano. Si por el contrario era ‘malos’, se entendía que no había rastro de ellos. De ese modo, todo el colectivo conocía la situación de seguridad en cada rincón del pueblo.

En el 2003, tuvieron que cerrar la emisora por la presión que las Farc ejercían en el corregimiento, y para evitar que se llevaran los equipos al negarse a ser sus voceros. “Los guerrilleros querían que divulgáramos sus informaciones, así que mejor optamos por dejar de funcionar”, afirma Miramag.

Pero las ganas de seguir comunicando pudieron más. El colectivo estaba convencido de que el mensaje de resistencia le estaba llegando a la gente y que la radio era la mejor compañía en medio del conflicto armado, pues muchos les preguntaban qué había sucedido con la emisora.

Por eso, cambiaron la estrategia: crearon una red de radioparlantes y continuaron con las transmisiones, emulando la experiencia de las radios mineras en Bolivia. “Instalamos postes de madera con parlantes en cuatro veredas. Uno de nosotros redactaba y leía los mensajes en cada sector”, aclara Miramag.

Carmelina Piandoy, una campesina de 50 años, estuvo al frente del radioparlante ubicado en la vereda Santa Clara. Cuando le preguntan por qué decidió involucrarse con Brisas de La Cocha recalca que no lo hizo por dinero, sino por el interés de ayudar a su comunidad y agrega: “Nosotros somos de acá, y debemos sentirnos como los dueños de nuestras tierras. Que no nos intimiden, porque estamos acompañados”.

El presente de El Encano es distinto al de hace 15 años. Desde el 2005, la violencia ha disminuido gracias al aumento de Fuerza Pública. La mayor preocupación de los pobladores en la actualidad es cuidar las riquezas naturales que los rodean, como la laguna de La Cocha, uno de los cuerpos de agua más grandes del país.

La emisora volvió a funcionar y la red de radioparlantes aumentó su alcance: pasaron de cuatro a nueve veredas. Los mensajes que ahora emiten tratan sobre la importancia de conservar el medioambiente, las tradiciones y la identidad. Irónicamente, el conflicto armado, ese mismo que le quitó la tranquilidad al corregimiento, dejó una herramienta valiosa para reconstruir este “remanso de paz”: la radio. Escuchar Radiorevista aquí

"Contamos para La Paz"

La Oficina del Alto Comisionado para la Paz y Resander, la red de emisoras comunitarias de Santander, lanzaron a mediados del año pasado el proyecto ‘Contamos para la paz’, con el fin de formar a periodistas y comunicadores de regiones apartadas del país en la narración de historias e iniciativas de paz.

Se realizaron talleres en Bucaramanga, Cali, Cartagena, Neiva, Medellín, Pereira y Bogotá, entre noviembre de 2014 y julio de este año, donde los participantes compartieron experiencias y reflexionaron sobre cómo se estaba informando en los territorios el proceso de paz que adelanta el Gobierno con las Farc en La Habana, Cuba. Uno de los tutores fue Álvaro Sierra, periodista que ha cubierto el conflicto armado colombiano.

Además de las capacitaciones, se organizó un concurso para resaltar las mejores producciones radiales de los talleristas. De los 52 trabajos recibidos, el del pastuso Jorge Arias Obando ganó el primer lugar. Es una crónica sobre la red de radioparlantes del colectivo de comunicaciones Brisas de La Cocha